Se inicia con algunas propiedades de los números, los exponentes y sus leyes, así como la simplificación y las operaciones elementales de expresiones algebraicas. Se dan los elementos indispensables para plantear y resolver ecuaciones, principalmente lineales, ya que en casi todos los capítulos subsecuentes se requiere que el estudiante tenga la habilidad y la destreza para encontrar la solución de las ecuaciones. Posteriormente se trata el tema de logaritmos.

Luego se analiza un tema fundamental en el aprendizaje de las matemáticas financieras: las progresiones o sucesiones. Se emplean en la resolución de problemas que tienen que ver con la transferencia de capitales en partidas sucesivas, como la amortización de créditos, las compras a plazos, la renta de viviendas o las inversiones con depósitos periódicos.

Hasta aquí se empieza propiamente con el estudio de las matemáticas financieras, un área importante de la matemática aplicada, en la que se analizan los elementos y la metodología para trasladar, en el tiempo y de manera simbólica, pero que refleja la situación de la vida real, los capitales que intervienen en cualquier operación de índole financiera y comercial.

En la unidad 4, se trata la característica esencial del interés compuesto, la cual lo hace diferente del interés simple, en cuyo caso sólo el capital original genera intereses, es decir, al comenzar cualquier periodo el capital es constante, es el mismo.

Finalmente, se estudian las anualidades que son semejantes pero con tasas de interés compuesto, y se ve la forma en que varios pagos sucesivos se acumulan en un monto al final de un plazo